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El desarrollo cognitivo representa todas las funciones y procesos de pensamiento que tiene una persona desde su nacimiento. Potenciar y desarrollar estas habilidades puede proporcionarle al bebé una base para el éxito en todas las etapas de su vida.

Es por ello que te presentamos una artículo sobre el desarrollo cognitivo, para que conozcas con más detalle sobre este tema y optimices las habilidades cognitivas que utilizas a diario, en todas las circunstancias de la cotidianidad.

¿Qué es el desarrollo cognitivo?

El desarrollo cognitivo se refiere a la construcción de procesos de pensamiento, que incluyen el recuerdo, la resolución de problemas y la tomas de decisiones, desde la infancia hasta la adolescencia y adultez.
Alguna vez se creyó que los bebés o niños pequeños carecían de la capacidad de pensar o formar ideas complejas, y permanecían sin cognición hasta que aprendían la lengua.

Sin embargo, ahora se sabe que los bebés son conscientes de su entorno y se interesan en explorarlo desde el momento que nacen. Es decir que desde le nacimiento los bebés comienzan a aprender activamente; reúnen, clasifican y procesan información a su alrededor, utilizando los datos obtenidos para desarrollar habilidades de percepción y pensamiento.

El desarrollo cognitivo es, entonces, la forma cómo una persona percibe, piensa y gana comprensión de su mundo a través de la interacción de factores genéticos y aprendidos. Entre las áreas de desarrollo cognitivo se encuentran el procesamiento de la información, la inteligencia, el razonamiento, el desarrollo del lenguaje y, por último, la memoria.

Autores que han hablado del Desarrollo cognitivo

¿Cuáles son las habilidades cognitivas básicas?

Las habilidades cognitivas son aquellas que necesitamos para llevar a cabo cualquier tarea, desde la más simple hasta la más compleja. Tienen que ver directamente con los mecanismos que utilizamos a la hora de aprender, recordar, resolver problemas y prestar atención.

Por ejemplo, una acción simple como contestar el teléfono implica usar la percepción (escuchar el tono de la llamada), tomar decisiones (responder o no), habilidades motoras (levantar el teléfono), habilidades del lenguaje (hablar y entender lo que dice el otro) y habilidades sociales (interactuar adecuadamente con otro ser humano).

Percepción y sensación

Diariamente recibimos un gran número de sensaciones causadas por diversos estímulos externos. Estos alcanzan primero nuestros sentidos y nos permiten filtrar información del mundo exterior. Una vez que recibimos esta información, la percepción entra en juego para interpretar estos estímulos.

Estamos continuamente utilizando nuestra percepción sin siquiera notarlo. Somos conscientes de todo lo que pasa a nuestro alrededor sin necesidad de enfocarnos directamente en un solo elemento.

Atención

La atención es una de las habilidades cognitivas más importantes. Se refiere a la capacidad de mantener la concentración en un objeto, acción o pensamiento en particular; y de igual manera, se relaciona íntimamente con la capacidad de gestionar demandas competitivas en nuestro entorno.

Memoria

Nuestra memoria nos permite codificar los datos que recibimos a diario en nuestro entorno, consolidarlos y recuperarlos más tarde.
Hay diferentes tipos de memorias: la memoria sensorial, memoria a corto plazo, memoria de trabajo, memoria semántica, entre otras. Todos ellas interactúan entre sí, pero no todas dependen de las mismas áreas del cerebro.

Desarrollo cognitivo

¿Cuándo empieza el desarrollo cognitivo?

El desarrollo cognitivo comienza tan pronto como nace una persona. La mayoría de los recién nacidos pueden enfocarse y seguir objetos en movimiento, distinguir el tono y volumen del sonido, ver todos los colores y distinguir su tono y brillo, y comenzar a anticipar eventos.

A los tres meses, los bebés pueden reconocer rostros, imitar expresiones faciales de los demás, como sonreír y fruncir el ceño; y responder a sonidos familiares. A los seis meses de edad, los niños recién están empezando a comprender cómo funciona el mundo que los rodea. Imitan los sonidos, temen a personas extrañas, disfrutan al escuchar su propia voz, reconocen a sus padres, distinguen entre objetos animados e inanimados. También se dan cuenta cuando dejan caer algo, y pueden recogerlo nuevamente.

A los nueve meses, pueden experimentar con las propiedades físicas de los objetos que encuentran en su entorno, comprender palabras simples como “no” y comprender que un objeto existe incluso cuando no pueden verlo. Asimismo, comienzan a evaluar las respuestas de sus padres a su comportamiento, como tirar la comida al suelo y tener rabietas en un momento determinado.

Y a los 12 meses de edad, los bebés pueden decir dos o más palabras, incluyendo “mamá” y “papá”; imitar sonidos de animales, asociar nombres con objetos, experimentar ansiedad de separación cuando está lejos de sus padres, entre otros.

Con el paso del tiempo, el niño va adquiriendo y desarrollando más procesos cognitivos. Pero, es importante conocer que este comienza desde el nacimiento.

¿Cómo evaluar el desarrollo cognitivo?

La mejor manera de evaluar el desarrollo cognitivo es recurrir a un psicólogo clínico o neuropsicólogo y someterse a una prueba de coeficiente intelectual. Sin embargo, hay otras formas de verificar el progreso del desarrollo de un niño o adolescente en el hogar.

Lista de palabras:

Esta evaluación consiste en mostrar una lista de palabras preestablecida y pedir que la definan una a una, según sea su mejor habilidad. Luego, dar 2 puntos si la palabra está bien definida y 1 punto si la definición carece de una compresión profunda.

Resolución de problemas:

Consiste en probar y observar cuidadosamente las destrezas de resolución de problemas no verbales, observando a la persona armar cualquier acertijo preseleccionado.

Memoria:

Esta prueba se refiere a verificar la memoria de trabajo con una baraja de cartas. Consiste en sacar aleatoriamente dos tarjetas y leerlas en voz alta para que el niño pueda repetirlo; e ir aumentado el número de cartas paulatinamente. Luego, hacer que el pequeño repita las cartas seleccionadas en orden inverso.

Velocidad de procesamiento:

Evaluar la capacidad de procesamiento haciendo que el niño haga una tarea verbal y no verbal. Para las habilidades verbales es recomendable hacer un crucigrama moderadamente difícil; y para las no verbales, hacer un rompecabezas de 50 a 75 piezas.

Niños en el desarrollo cognitivo

¿Cómo estimulamos el desarrollo cognitivo?

Hay cuatro tipos diferentes de actividades que promueven el desarrollo cognitivo en todas las personas de todas las edades.

  • Memoria: los juegos de memoria como ir a pescar o “Concentración” ayudan a desarrollar conexiones de neuronas en el cerebro y también sirven para aumentar la memoria de trabajo. Además, los juegos de memoria naturalmente se prestan a mejorar la concentración, lo que desarrolla el enfoque y un mayor tiempo de atención.
  • Clasificación: clasificar es una actividad que ayuda a desarrollar habilidades de comparación y contraste. Clasificar es particularmente importante en la etapa de aprendizaje temprano porque puede ser una de las últimas oportunidades que tienen los niños para desarrollar habilidades orales en comparación y contraste, antes de aprender a escribir.
  • Secuencia y ordenamiento: la secuencia y el orden son habilidades cognitivas esenciales, ya que se necesitan en todos los ámbitos de la vida. Pueden realizarse secuencia de historias con imágenes o adivinar juegos con historias conocidas, como cuentos de hadas.
  • Percepción y sensación: realizar viajes a lugares nuevos e interesantes puede aumentar la percepción, hacer sentir nuevas experiencias sensoriales, estimular la curiosidad y brindar experiencias prácticas. Estas aventuras no solo proporcionarán una experiencia de aprendizaje, sino que lo expondrá a un nuevo contexto donde tendrá que resolver nuevos problemas y acertijos.
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